¡Cambiar la situación mundial!

Estamos a  la mitad del año, pero la situación mundial parece no cambiar. Sí, es verdad que no podemos hacer mucho pero si podemos hacer algo ya sea en nuestra misma casa, con nuestros vecinos y parientes.

Tenemos que empezar por acostumbrarnos a no vivir superficialmente, desperdiciando, consumiendo y consumiendo... En italiano se dice "consumismo", hay que vivir en la realidad, si por años nos han empujado a gastar, desperdiciar, consumir más, a no reciclar nada, a botar y abortar... Comencemos en nuestra casa a inculcar en nuestros hijos el hábito del ahorro, no sólo financiero, sino a jugar reciclando lo que normalmente se vota.

Por ejemplo usar una caja de zapatos al revés para construir una casa o una caja para los juguetes sólo forrándola con papel de regalo que reciclamos de un regalo recibido. Es en la casa donde se aprende, la educación y la formación de las personas se hacen en la casa y de manera especial es responsabilidad de la mamá. De la madre porque es la que está en la casa, la madre porque lleva dentro esa cualidad de saber conocer mejor el interior de los sus hijos, que da el ejemplo con su manera de vivir, de comer, de vestirse, de actuar y de estar con sus amistades.

Me doy cuenta que es un argumento un poco extraño para esta manera de vivir más americana, si de la cual yo hablo es una manera de vivir más europea, del viejo continente, la familia es familia cuando se sabe conocer; la esposa, el esposo y los hijos y cada uno aprende del otro, todo se aprende en familia y después en la escuela.

Me han enseñado que "hay que saber qué hacer para saber mandar" y ese refrán que me ha dejado mi madre, valía hace 50 años y vale hoy, no dar a los hijos lo que los otros tienen o lo que uno no ha podido tener, a los hijos se les habla y se les dice que cada uno vale por lo que es no por lo que tiene. No podemos ser apreciados por todos y no podemos gustar a todos, lo importante es ser uno mismo.

Sé que es difícil, somos padres, hemos sido padres severos a la europea y estamos contentos de haber sido así y nuestra hija Diana de 33 años nos dice: Quizás tenían que ser más severos... Bueno este discurso ha sido para poder elaborar con la crisis que invade al mundo, una colaboración tan pequeña que ni se va a notar, pero si hay que comenzar a pensar en el Hombre del Mañana ya que ellos serán los que podrán conocer la segunda parte del siglo XXI.

Como socia seguidora y sostenedora de Slow Food, también me siento responsable de enfatizar el cuidado de la naturaleza, el ambiente, la tierra, el agua... etc. que son Nuestra Vida.